Los tratados y acuerdos de integración regional han sido una suerte de catalizador del crecimiento económico y cooperación de las naciones a través del fortalecimiento del comercio internacional entre países vecinos. Particularmente, la creación de estos acuerdos ha buscado promover el libre flujo de bienes y servicios en América Latina, así como contribuir a la estabilidad y el desarrollo económico de la región. Sin embargo, estas mismas características que facilitan y favorecen el comercio, se han convertido en vectores de aprovechamiento para la infiltración de la delincuencia organizada transnacional, la cual ha encontrado brechas que, en el marco de la reducción de barreras arancelarias y facilitación del movimiento de las mercancías, pueden ser aprovechadas por las redes criminales para disfrazar sus actividades ilícitas bajo el marco de la legalidad.
#El entramado criminal
El comercio ilícito se observa particularmente en sectores de difícil control, como el comercio de productos de alto valor y mercancías sujetas a regulaciones particulares (ej. productos farmacéuticos y químicos). Estas actividades se ven reflejadas en estadísticas de la Organización Mundial de Aduanas (OMA) que, en su último reporte sobre la materia, hizo hincapié en áreas de riesgo clave dentro de las aduanas. Estas incluyen el lavado de dinero y financiación del terrorismo, el tráfico ilícito de patrimonio cultural, el narcotráfico, los crímenes ambientales como el comercio ilegal de vida silvestre y desechos peligrosos, la protección de derechos de propiedad intelectual y la seguridad de productos de consumo, las infracciones en el recaudo de ingresos, y la seguridad, centrada en la prevención del tráfico de armas y materiales peligrosos.
Uno de los métodos más comunes es el contrabando técnico o TBML por sus siglas en inglés “Trade-Based Money Laundering”. Esta modalidad de legitimación de capitales, basada en transacciones comerciales legítimas, permite ocultar fondos ilícitos mediante la manipulación de facturas y documentación aduanera para transferir valor entre países. La subfacturación de exportaciones y sobrefacturación de importaciones son tácticas claves en este método ya que, en apariencia, la documentación logra encubrir la naturaleza ilícita de la operación. En un esquema de sobrefacturación, por ejemplo, una empresa vende un producto a un precio significativamente mayor que su valor real, de modo que el excedente puede representar dinero proveniente de actividades ilegales. Este dinero, al ingresar en el sistema financiero como pago de una exportación, adquiere una apariencia de legalidad que “consolida” la legitimación implicada.
En este contexto, de acuerdo con las estimaciones de la Organización Mundial de Comercio (OMC), el comercio ilícito a nivel mundial, calculado a partir de la facturación falsa, la cuantía en el año 2019 ascendió a 535.000 millones de dólares estadounidenses. Asimismo, la OMC estimó que las arcas públicas a nivel global dejaron de percibir aproximadamente 87.000 millones de dólares estadounidenses en ingresos arancelarios debido a estas prácticas ilícitas.
Por otra parte, estudios de la OCDE y la Unión Europea señalan de forma preocupante que las economías en desarrollo, especialmente en América Latina, son las más vulnerables al comercio ilícito de productos falsificados y a las prácticas de evasión fiscal transfronteriza. Las organizaciones criminales se valen de las zonas grises generadas por la integración económica regional, donde las diferencias en los estándares de seguridad y en la verificación aduanera permiten eludir controles más fácilmente. Así, en lugar de verse obstaculizadas por la vigilancia fronteriza, las actividades criminales se desplazan aprovechando el espacio que dejan las brechas normativas, derivadas de la falta de armonización en los marcos regulatorios de cada país miembro. De hecho, estudios de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) han revelado que la evasión fiscal en algunos países asciende al 60% del PIB.
#La imperativa cooperación internacional
Para combatir eficazmente la infiltración de la actividad criminal en el comercio internacional, es imperativo fortalecer la cooperación entre los países de la región. Esto implica una articulación de redes de inteligencia, la coordinar de acciones de control aduanero y el establecimiento de mecanismos de seguimiento financiero para detectar y neutralizar las operaciones de lavado de activos.
¿Qué otras medidas podrían implementarse para fortalecer la seguridad en el comercio internacional?
¡Te invito a compartir tus ideas en los comentarios! Me interesaría conocer tu opinión sobre los desafíos actuales que se enfrentan y las posibles soluciones para combatir el usos de sistemas para la comisión de actividades ilícitas.